Habitantes de la zona y defensores de los derechos animales señalaron a Ana María del Carmen Vargas, directora y fundadora del albergue Pergatuzoo ubicado en Villa Nicolás Romero, Estado de México, de fabricar las supuestas amenazas y ‘narcomensajes’ que denunció en plataformas digitales, calificando los hechos como una simulación de su propia familia.
El caso cobró relevancia tras la difusión de imágenes en las redes del refugio, donde se mostraba un texto atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación sobre el vehículo de los familiares de Vargas. Dicho automóvil estaba estacionado cerca de su vivienda particular en la alcaldía Venustiano Carranza, en la Ciudad de México, donde también se localizó el cuerpo de un felino.
La advertencia de cobro, con la frase “Por no pagar”, encendió las alertas en el sector activista ante las presuntas intimidaciones de la delincuencia organizada hacia la organización. Sin embargo, la cuenta de Facebook ‘El Perro Mugroso’ reveló posteriormente que los mensajes con requerimientos bancarios incluían los datos de la asociación ‘Mundo Patitas’, colectivo que ha denunciado formalmente las irregularidades de Pergatuzoo.
Ante esto, la presencia del gato sin vida en el lugar ha generado desconfianza entre diversas organizaciones, cuyas fuentes sugieren la posibilidad de que el animal procediera de las mismas instalaciones del albergue, contradiciendo el testimonio inicial de la directora.
Pergatuzoo y las constantes amenazas que sufre serían un montaje de su dueña
Testigos locales sostienen que los daños en los cristales del coche eran previos, desmintiendo la versión de que el vidrio fue destruido recientemente con el fin de generar una reacción mediática de indignación social.
Previamente, Ana María denunció un supuesto encuentro con el grupo delictivo en la capital del país, asegurando que las autoridades policiales le confiscaron insumos del refugio y pertenencias personales tras solicitar apoyo, un incidente que no ha sido verificado por fuentes oficiales.
Los reportes de los vecinos indican que el entorno familiar de la encargada habría orquestado las amenazas para utilizarlas como un recurso de presión ante la Fiscalía General de la República y las autoridades locales de la CDMX y el Edomex, buscando así frenar las indagatorias vigentes por maltrato y negligencia hacia los animales resguardados.
Asimismo, los testimonios apuntan a que un sobrino de la fundadora, de nombre Miguel, mantiene una conducta hostil y suele portar armas de fuego en la vía pública. Los residentes locales reiteraron que los miembros de la familia se han visto involucrados de manera constante en fricciones y controversias por la administración del establecimiento.
Finalmente, reportes periodísticos previos indicaron que la Fiscalía mexiquense y la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF) habrían congelado las revisiones y denuncias por maltrato dentro de Pergatuzoo debido a presuntos intereses políticos.